La nota de crédito hipotecaria

Con la idea de introducir un conjunto de reformas tendientes a la creación de un nuevo modo de financiamiento para la adquisición de viviendas, Uruguay dispuso la sanción de una ley que creó la nota de crédito hipotecaria.

Antes de contar con la anuencia del Poder Legislativo local para la cristalización de la iniciativa, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente uruguayo le encargó a la Agencia Nacional de la Vivienda del mismo país la elaboración de un proyecto de ley capaz que cumplir con ese anhelo.

Así, luego de una ardua tarea, la iniciativa que postuló la creación de la NC hipotecaria fue aprobada por el Parlamento el 8 de septiembre de 2009, fecha desde la que reviste carácter de normativa.

La misma ley permitió, además, la modificación de algunas disposiciones relacionadas con la cancelación anticipada y el régimen de ejecución simplificada de créditos hipotecarios para la vivienda.

Sin embargo, lo más significativo es que, a partir de su implementación, este nuevo tipo de NC se convirtió en una alternativa cautivante para los inversores que demandan instrumentos de largo plazo.

En síntesis, la NC hipotecaria es un título valor emitido por instituciones financieras que se dedican a la intermediación, ya sea pública o privada. Este documento cuenta con un respaldo adicional en un conjunto de créditos destinados al aporte del dinero necesario para la adquisición, construcción, refacción o ampliación de viviendas.

Así, el tenedor de este título se apodera de un derecho preferencial sobre ese activo, por lo cual la nota de crédito hipotecaria se vuelve un título de deuda de alta calidad con una doble cobertura: la del emisor y la del propio crédito hipotecario.

En definitiva, lo que busca este instrumento financiero es expandir, a largo plazo, las líneas de crédito para vivienda que otorgan los oferentes de préstamos.

Pero, como si esto fuera poco, la nota de crédito hipotecaria permite además un manejo más eficiente de la gestión de activos y pasivos de las entidades financieras, atemperando los riesgos generados por el descalce de plazos.

En términos analíticos, la ley que creó este documento dio lugar a la dinamización del mercado de préstamos para la vivienda, a partir del reaprovisionamiento de fondos, situación que se logra en la medida en que los activos individuales e inlíquidos (créditos hipotecarios) se transforman en activos líquidos y comercializables (notas de crédito hipotecarias).

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